Buenos días en esta mañana candente de abril, el sol emerge sobre el horizonte del mar, con fuerza, dispuesto a bañar nuestros cuerpos con su luz.
Una vez más, salgo a la terraza a desayunar, me pongo algo de música, observo mí alrededor y pienso en las cincuenta mil cosas surrealistas y maravillosas que me gustaría hacer a lo largo del día, a lo largo del año o a lo largo de la vida.
Pensar en lo bonito que sería acompañar al aire esta noche, mientras sopla con fuerza las velas del navío errante que pasa por el puerto cada año. Pensar que las marejadas del océano no son eternas, que algún día seré capaz de surcarlas sin miedo a que mi velero se destruya. Pensar en el misterio de las corrientes marinas que se esconden bajo la mar, y aceptarlas, ya sean frías o cálidas.
Que Poseidón guarde y comparta nuestros sentidos.
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