martes, 26 de abril de 2011

Conversaciones con el abstracto II


Aquella sombra volvió por esos lares de oscuridad y polvo…

·¡Madre mía!, no sabía que este lugar tenía tantas puertas cerradas. ¿Cómo sabré cual es la que deseo abrir hoy?

Entonces al fondo del pasillo a la izquierda un sonido chirriante invadió los oídos de la sombra que ante esto comenzó a caminar y acercarse hasta allí.

·¿Hola? , ¿Hay alguien aquí?
-Pasa…pasa…estás en tu casa…

La sombra se acercaba lentamente al fondo del habitáculo en busca de aquella voz que de una manera tan cálida le había invitado a pasar.

·¿Quién eres?
-Sabes que no has venido a preguntarme eso.
·Inteligente.
-Has estado toda la vida enamorada de las nubes blancas y de las nubes negras, es imposible que a estas alturas halles obstáculos al verlas en ti.
·Obstáculo el no poder hacer que llueva, me preocupa, es un poder que albergaba en mí.
-Mírame a los ojos, ¿te ves?, has crecido esa es la única respuesta. No has perdido eso que llamas poder, sino que lo has dominado, te has enfrentado a la mismísima oscuridad.
·Jamás me creí capaz.
-¡Mírame otra vez! No era tan difícil. Tenías que convertir el amor en odio, el odio en fortaleza y luego dar a luz a través de tus palabras. Has sido una madre excelente. La verdad dudaba de ti, pero nos has dado a todos una lección. Cómo pretendes que llueva si has dejado este rincón lleno de luz.
·Tenía tanto miedo… pero ahora…ahora no hay nada.
-Ahora estás tú. Jaque Mate.
·¿El final?
-Esto es sólo el principio, podríamos hablar en silencio y lo sentirías. Pero ahora podrás dominarle, lo sabemos, lo harás una y otra vez. Y vendrás a verme algún día y nos reiremos.
·Pero me siento un poco oscura…

-Hay que bajar al infierno para ganar al diablo.

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