El sol cayendo tras las montañas, la ventana abierta y la brisa gandiense rozando mi cara han compuesto un plano panorámico que hacía mucho tiempo que no alcanzaba a recordar.
Así es como he sabido que era hoy, el día en el que debía echar a volar hacia el cielo para despojarme de las cadenas que me ataban al mundo.
Hoy era libertad, vacía y completa, una mirada nueva que abría los ojos por primera vez.
Aparque la toga y el mazo, dejé de enjuiciar y decidí que tomar el sol era mucho mejor que dedicarme a vivir en un pasado lleno de juicios…esta vez permitiré que tú y tú…e incluso yo, decidamos como queremos que sea el color de las manos que nos abrazan.
Y así fue como mi voz dejó de susurrarte un sí o un no…para que volvieses a escoger TU opción
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